¿Cómo Meditar?
Existen multitud de mitos acerca de cómo meditar. Es importante que nos dejemos guiar por los especialistas a la hora de iniciarnos en la práctica del mindfulness y la meditación.
Para ello, vamos a incluir algunos pasos importantes a la hora de seguir esta milenaria prática que tiene muchos beneficios para la salud, tal y como confirma la ciencia en cientos de estudios publicados en las más prestigiosas revistas:
¿Cómo meditar?
En primer lugar debemos buscar un lugar cómodo, donde no haga ni frio ni calor, donde podamos sentarnos en un cojín que nos permita adoptar una postura básica como la de medio loto. Si no estamos acostumbrados a ella, una simple silla con un respaldo recto nos bastará.
Las manos podemos dejarlas reposar sencillamente en el regazo, si hay algún practicante avanzado, podrá adoptar algún mudra que le sea efectivo. La mirada debe caer en un ángulo de unos 45 grados, pero hay que señalar que hay personas que prefieren meditar con los ojos cerrados, si bien eso puede inducir a una somnolencia durante la práctica.
Una vez establecidos estos preliminares, comenzaremos a enfocarnos en un objeto de meditación, en este caso, usaremos la atención a la respiración, que es el más utilizado y el que el propio Buda recomendó.
Para ello simplemente observaremos nuestro propia respiración, sin manipularla y sin intentar controlarla. A veces será más profunda y otras menos, no importa, lo único que debemos hacer es observar.
Gracias a este ejercicio poco a poco la mente dejará de ser molestada por pensamientos, aunque hay que decir que nunca cejaran en su empeño de apartarnos de nuestra meditación. Cuando nos despistemos, volveremos a la meditación, sin ningún tipo de juicio, es decir, no nos molestaremos por habernos distraido. Esto será algo que pasará continuamente, por ello no hay que reaccionar, volvemos al momento presente y seguimos con la respiración, la cual, cada vez será más liviana. Como analogía podemos utilizar el simil que nuestra mente es como un músculo, que se ejercita cada vez más, cada vez que volvemos al momento presente.
Una vez pasado el tiempo que hayamos decidido, abriremos los ojos, respiraremos varias veces profundamente y empezaremos a estirar el cuerpo. No haremos movimientos bruscos.
Seguramente, tendremos una sensación agradable la cual intentaremos mantenerla todo el tiempo que sea posible.
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